Existen varios formatos de CV, pero los dos más usados son el cronológico y el funcional. Elegir mal el formato puede hacerte parecer menos adecuado de lo que eres, aunque tu experiencia sea perfecta para el puesto.
Es el más común y el más valorado por los reclutadores. Lista tu experiencia de la más reciente a la más antigua, con fechas, empresa y descripción de responsabilidades y logros en cada puesto.
Organiza la información por habilidades o áreas de competencia en vez de por orden cronológico. Primero destacas lo que sabes hacer, luego dónde lo aprendiste. Es menos común pero muy útil en casos específicos.
El CV híbrido o combinado empieza con una sección de habilidades clave o resumen profesional potente, seguida de la experiencia en orden cronológico. Es el más versátil y cada vez más popular. Permite destacar competencias al inicio y luego respaldarlas con la trayectoria real.
Los sistemas ATS procesan mucho mejor el formato cronológico estándar. Si una empresa grande usa ATS, el CV funcional puede dar problemas porque el software no sabe cómo asociar las habilidades a fechas y empresas concretas.
Independientemente del formato: lo que más afecta a tu compatibilidad con una oferta son las keywords que incluyes. Usa AnalizaCV para saber exactamente cuáles necesitas en tu CV antes de enviarlo.